Una nueva sensación


No sé exactamente en que momento sucedió. La frontera es difusa, aunque quizás todo empezara en aquel verano.

Me encantaba el mes de Julio, era cuando íbamos al apartamento de la playa, allí la cosa era muy distinta a la ciudad, donde apenas me dejaban salir. Siempre había un amigo, algún primo...todo eran diversiones, la playa, la piscina, el parque, los espigones del puerto...por las noches el paseo marítimo...toda mi atención estaba puesta en qué juego hacer, a donde ir, o a quien llamar.

Sin embargo, aquel año, apareció algo distinto a la pelota, el agua, los castillos de arena, o las cartas...Empecé a fijarme en los chicos. Había algunos que pasaban junto a mi y me hacían perderme de lo que estaba haciendo, me distraían, me dejaban atontado...en resumen me gustaban...Era una situación extraña, yo debería fijarme en las chicas ¿no?...al menos eso era lo normal, lo lógico...Acostumbrado además a escuchar bien la, ya hacía un tiempo, clásica pregunta ¿Y qué, te gusta alguna niña de tu clase?, o bien los comentarios de los chicos más mayores: ¡¡Mira esa como está!!

¿Por qué no sentía yo lo mismo?, ¿Por qué las chicas me resultaban indiferentes?... bueno, también sabía de hombres que le gustaban los hombres y mujeres que le gustaban las mujeres...y más en el pueblo donde yo veraneaba, en cuyo centro había mucho ambiente de ese tipo, sin embargo, los comentarios sobre ellos no eran muy buenos...como si no hicieran bien, como si no fuera lo natural...

El verano fue pasando, y esos pensamientos quedaron diluidos entre el montón de diversiones, y cambios de la, sin duda, mejor época del año. Pero como todo lo que tiene un inicio también tiene un fin, las vacaciones se acabaron y empezó el nuevo curso...

El reencuentro con los viejos amigos, la vuelta a la rutina, la curiosidad por aprender nuevas cosas...eran las sensaciones típicas de los comienzos, pero ahora los compañeros hablaban cada vez más de chicas...y mientras yo callaba... No tenía nada que decir, era un tema que me aburría, aunque también me atormentaba ¿Por qué era yo distinto? ¿Por qué yo no sentía nada especial hacia ellas?

Con el paso del tiempo una espesa niebla va cubriendo y difuminando los recuerdos, sin embargo hay uno que permanece nítido y es aquella película... La casualidad...una noche encendí la tele con poca esperanza de ver algo, y me encontré con ella. Esa preciosa historia de amistad, amor y ternura, en un idílico entorno de naturaleza... Aquellas escenas en el bosque junto al río de dos chicos adolescentes besándose y descubriendo sus sentimientos me hicieron comprender que el amor era algo maravilloso, independientemente de si eran o no del mismo sexo.

Desgraciadamente hoy día no recuerdo su nombre, sólo que era francesa, pero aún guardo la esperanza de que esa misma casualidad que me llevó a verla un día se vuelva a repetir. Después de ese momento ya no intentaba convencerme de que me debían gustar las chicas pero fueron pasando los meses y me volvía cada vez más silencioso, ahora tenía miedo de expresar lo que realmente sentía, de quedar en evidencia...a mi me parecía bien lo que me pasaba, pero ¿ los demás lo verían de la misma manera?

Mucho tiempo después le puse un nombre a esa época de mi vida: El período de las murallas.

Y estando en ese periodo apareció un chico como de la nada, tan guapo, tan delicado, tan dulce...despedía tal luz...se sentó no muy lejos de mí...durante las clases lo observaba y soñaba con que algún día estaría con él...sin embargo había construido unas murallas tan altas que nunca supo lo que pasaba en mi interior...y tal y como vino se fue...bueno más bien me fuí yo porque cambié de colegio. No sé que podía haber pasado si le hubiese dicho algo...pero al menos no tendría esa tristeza de, posiblemente, haber dejado algo maravilloso atrás. Eso sí, comprendí una cosa, debía tirar aquellas murallas, pero tenía tanto miedo de hacerlo...

Aún largo camino me quedaba por recorrer, pues algunos años pasarían desde aquella tierna edad hasta que decidiera dar el paso de decir lo que realmente soy...

Todo se supera y el día que lo haces eres un poquito más feliz.

¿Cómo fue tu experiencia?

3 comentarios:

Peace-for-ever dijo...

Para un bisexual como yo las cosas son algo distintas, puesto que solo tiene que ocultar una parte de lo que uno le atrae. Además en mi época se decía que era normal que un adolescente en plena maduración de su sexualidad sintiera cierta atracción por otro chico, pero que eso se pasaba con los años.

Descubrí que me gustaban algunos hombres a mis 13 años pero no me enamoré de ningún chico hasta mis 20 y ese fue mi punto de inflexión, aunque no fui consciente de mi bisexualidad hasta años más tarde, puesto que primero me creí homosexual, estaba loco por ese chico, a pesar de que era hetero estuve prendado de él durante varios años. Cuando conseguí apagar esa llama apareció una chica con la que triunfó el amor y empecé a ver la luz.

Un abrazo.

Charlett dijo...

Aún no te puedo decir que he pasado la etapa de las murallas, puesto que sigo aquí, en mi seguro closet esperando la llegada de algo que de verdad me mueva, aunque también sé que solo es un error; si te soy sincera, fue tan solo hace unos tres meses que descubrí que soy lesbiana, por qué? por una de mis mejores amigas.. ella en algún momento me llegó a gustar, bueno.. más bien a atraer, era más físico, además de que sabía que ella es hetero; y bueno, me pasó lo mismo que a ti, esas pláticas donde mis amigas dicen: que guapo está ese! y el otro! y aquél! y yo solo callaba (y callo), o si me pedían mi opinión tan solo decía que no era de mi gusto.
Con la primera persona que hablé sobre esto fue con mi mejor amigo, y a su vez, conmigo misma, nunca había tenido el valor necesario para decirlo mentalmente: 'soy lesbiana' y puede sonar como una estupidez para mi ahora mismo, pero antes no era así, después hablé con mi mejor amiga, y ambos me aceptaron-más de lo que yo creía- y por último, gracias a las presiones de un amigo que ya había notado mi homosexualidad, salí del armario con tres amigos más, que para mi suerte también me aceptaron (y que además ya lo habían notado).
Todo esto ha ocurrido en 3 meses y para serte aún más honesta, a pesar de las inseguridades que trae el que no te descubran y el tratar de no actuar/vestir/hablar/mirar de una manera extraña, me gusta, amo ser quien soy, y amo poder hablar sobre esto al menos con mis meores amigos, quienes hasta me fastidian con ciertas chicas:) en fin... me encantó tu relato, muchas gracias por compartirlo, besos;*

Anónimo dijo...

PRECIOSO.
Me ha encantado, de verdad, enhorabuena. :)

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