En público



¡Hola a todos! Lo primero quiero dar las gracias por esta oportunidad, espero que mis post os aporten algo, y quizás, os hagan pensar. Me presento: Me llamo David, tengo casi 20 años, estudio en la universidad y vivo con mis padres y un hermano al que quiero mucho pese a su extrema capacidad para sacarme de mis casillas.

Para poneros en contexto, os diré que vivo en una ciudad de unos 150.000 habitantes de Madrid, es decir, no es precisamente un pueblo pero tampoco una gran ciudad.

El tema que quiero tratar hoy, os sonará a la gran mayoría de los que tengáis o hayáis tenido pareja: La incómoda sensación de ser el centro de todas las miradas cuando vais de la mano por la calle con él/ella.

Este hecho, desgraciadamente muy frecuente en cuanto te alejas de una zona “gay friendly” (en Madrid, concretamente, Chueca), ha sido para mí causa de muchas tensiones y más de una discusión:

Para mí, ir de la mano por la calle con mi pareja, es, en primer lugar, una de las cosas más bonitas del mundo (Es un símbolo que yo entiendo como: Donde tú vayas, yo voy contigo).

En segundo lugar, es un símbolo de la lucha que nuestros mayores pelearon por nosotros. Simplemente, poder hacerlo, ya sea con mayor o menor comodidad, es un gran avance con respecto hace unos años.

Ahora bien, yo entiendo el miedo y la ansiedad que puede generar una muestra de afecto en público en un territorio “hostil”, pero a mi parecer, dado que a nivel legal hemos avanzado mucho en los últimos años, tenemos que pelear a nivel social, dejándonos ver como una pareja cualquiera, que va al cine un sábado por la tarde, que cena en la terraza de cualquier bar, que pasea en un parque, y que sólo es tan distinta como lo son todas las parejas entre sí.

¿Por qué? Porque nunca quiero volver a ver llorar a nadie por sentirse un mono de feria continuamente señalado y murmurado. Porque esto es la verdadera visibilidad, por la que tenemos que luchar en el día a día. Porque la aceptación del colectivo LGBT viene de la mano de su normalización. No es extraño que nos consideren algo ajeno si lo único que ven de nosotros son un montón de torsos desnudos subidos a una carroza una vez al año. Sin embargo, esto poco tiene que ver con la inmensa ternura contenida en dos manos unidas, en dos miradas que se cruzan, en dos personas que se aman.

Me gustaría por último aclarar que yo no reivindico en absoluto el derecho a “darse el lote” en público, pues a mi parecer, eso pertenece a la intimidad del dormitorio de cualquier pareja, y me parece tan feo cuando lo hace una pareja homosexual como cuando lo hace una pareja heterosexual.

Un abrazo a todos.

4 comentarios:

Nelle Porter dijo...

Me ha parecido muy bonita tu reflexión, estoy totalmente de acuerdo. Es cosa de todos que en un futuro no arranquemos ni una mirada más de la normal, y seguro que algún día lo conseguiremos. :)

David dijo...

Muchas gracias Nelle Porter... Como dice una gran canción "Si hay que luchar, luchar es educar :D"

Julian Isaac dijo...

así es normalizar el afecto público!!

Solitario dijo...

Es cierto lo que tu dices David, porque esconder una de las cosas más lindas que hay, que es el amor que puede ser expresado por dos seres humanos que tienen un sentimiento reciproco, por qué pasarlo por abajo de la lupa o disgregarlo. Es amor, afecto cariño y es una forma que la personas tienen de demostrarse la reciprcidad mutua.

Gracias por compartir tu aporte.

Abrazo.

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