Series lésbicas míticas (III)



Mujeres con “L” mayúscula.

Parecía imposible que en Estados Unidos, esa superpotencia mundial en la que alguien como Swarzenneger puede llegar a ser gobernador de un estado, hubiera un sitio en la prime time para una producción audiovisual tan alternativa como rompedora. El canal norteamericano Showtime ha sido el responsable de financiar una serie de seis temporadas con la que cualquier tipo de público, no sólo el lésbico, puede engancharse y seguir las aventuras de una pandilla de lesbianas de West Hollywood (Los Ángeles) en la que podemos encontrar personalidades para todos los gustos: desde la convencida y liberada hasta la insegura que protege más celosamente su tendencia sexual. ¿El secreto de su éxito? Su estética esmerada al máximo y sus personajes. Actrices monísimas (como la gran rescatada del olvido Jennifer Beals) que dan vida a lesbianas de diferentes estéticas y glamour. Cada capítulo se cuida hasta el extremo: buena banda sonora que enmarca unas tremendas escenas tórridas (y no sólo entre mujeres) con desnudos potentes y con lenguaje explícito, soportada por unos personajes atractivos, divertidos y con relaciones muy estrechas entre ellas. Bette, Tina, Kit, Alice, Dana, Shane, Jenny, Helena, Max, Phyllis, Jodi y Tasha forman parte de un chart o gráfico que a lo largo de sus vidas las va enredando unas con otras.

Entre los muchos atractivos de esta serie podemos apreciar los cameos de estrellas invitadas o las colaboraciones de directoras reconocidas dentro del cine lésbico. Y es que todo esto ha contribuido a que se creen en Internet legiones de seguidores que han seguido fielmente a las chicas “L” con sus foros de opinión, sus chats para fans y sus páginas-tributo en las que cualquier espectador puede descargarse los capítulos de cada temporada o comprar los DVDs oficiales.

Lo bueno de The L Word es, precisamente, su libertad sexual ejemplar. Sus personajes (con mayor o menor credibilidad, sobre todo en el aspecto económico) y sus relaciones han sido retratadas con esmero, ya que es posible reconocerse en muchas de las situaciones en las que se ven envueltas las protagonistas. Seguramente, l@s que hayáis visto la serie, que fue emitida entre 2004 y 2009 (aunque en España la vimos con un poco de retraso en Canal Plus o directamente online con subtítulos) podrán ser muy crític@s con las últimas temporadas, ya que las tramas de la quinta y sexta temporada no fueron del agrado de much@s.

Ilene Chaiken, directora, productora y guionista de la serie (que ya era popular por haber producido "El Príncipe de Bel-Air"), quiso hacer un spin off llamado "The Farm" centrándose en el personaje de Alice tiempo después del final de The L Word, pero el piloto no llegó a gustar a la cadena de televisión Show Time.

Para l@s que se quedaron con ganas de más, todavía tienen "The Real L Word" una docuserie que pretende retrarar con mayor fidelidad y cercanía parejas de lesbianas reales.

1 comentarios:

Libertad Morán dijo...

Esta serie tuvo su razón de ser porque había mucha demanda de una serie de bollos (ahora con verte las de médicos tienes rollo bollo de sobra). Matizaría muchos de los puntos (como seriéfila diré que a nivel cinematográfico tampoco era nada del otro mundo). De todas formas a mí no me molestaba la imagen irreal que se daba de las lesbianas. Lo que verdaderamente me irritaba era la imagen que el personaje de Jenny daba de las escritoras bisexuales!!! ;-p

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