Cofres relucientes



Hace poco me contaba un amigo sobre un chico genial que había conocido en una página de contactos: Guapísimo, inteligente, simpático y “súper buena persona”, según sus propias palabras. Me picó la curiosidad por cómo podía saber que era tan buena persona con apenas unas cuantas conversaciones, y le pregunté. Su respuesta fue “Estudia Educación Social, hace animación sociocultural como voluntario en un centro cívico, y además, trabaja en una protectora de animales”

He de reconocer que ahí me sentí un pelín ofendido, y a ver si explicándoslo a vosotros consigo que mi amigo lo entienda también. Pero antes, os cuento un pelín más sobre mi: Llevo un par de meses planteándome empezar Educación Social por la UNED (para poder compatibilizarlo con mi actual carrera). Por otra parte, en apenas una hora tengo que irme a un recital de poesía en una residencia de la tercera edad, es decir, animación sociocultural, algo que hago todos los fines de semana que se nos da la oportunidad (algunos los dedicamos a ensayos, reuniones...) con [Momento promo: ON] www.losargonautas.org [Momento promo: OFF] Y vale... Con animales no trabajo, pero si vieseis a algunos de mis amigos, seguro que me lo convalidáis, XD

¿Cuál es la principal diferencia entre este chico y yo? Él tiene un cuerpazo, y se gasta un dineral en ropa que ya quisiera tener yo (el dinero, que la ropa me da bastante igual). Yo no.

¿Eso nos hace tan diferentes? ¿De verdad esta es la sociedad en la que vivimos?

Y esto no es una cuestión de ser gay, lesbiana, transexual, bisexual o heterosexual. Esta es una cuestión que nos afecta a todos independientemente de nuestra identidad u orientación sexual.

Recuerdo que hace años tenía un juego un poco estúpido y a la vez muy divertido con una amiga. Según íbamos por la calle, seleccionábamos una persona aleatoria, y le inventábamos una vida. Nunca supimos si acertamos en algo o no. ¿Y qué? La posibilidad de las vidas tan extravagantes (u ordinarias) que les inventamos era tan real como cualquier cosa. Y no sabíamos de ellas más que sus rostros.

Intentemos juzgar un poco menos por las apariencias. Quizás hayamos perdido verdaderos tesoros porque no venían en un cofre reluciente.



Pdt: Me doy cuenta de que este asunto me da para enfocarlo desde otras perspectivas, así que no os extrañéis si véis algo muy parecido dentro de poco.

3 comentarios:

Peace-for-ever dijo...

Nuestra sociedad creo que está valorando demasiado la belleza física: el cuerpazo. Te puedo asegurar que yo creo en eso de que la auténtica belleza está en el interior de las personas, aunque me mire y mucho a los tíos guapos.

Creo que ese fomento desmesurado de la belleza del cuerpo está muy relacionado con el consumismo, tanto por la ropa, y los productos de perfumería como por los salones de belleza y los gym...

Creo que se puede hablar mucho del tema.

Un abrazo.

Ocnebius dijo...

"¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?" O lo que es lo mismo, ¿por qué decir que te gusta su personalidad cuando lo que te atrae es su físico o su dinero (o las dos cosas)? A veces, parece que insultan a nuestra inteligencia. Muy buen post! :D

Flecha Azul dijo...

Cuánta razón tienes...pero lo que cuentas de tu amigo, es tan común...

¿Cuántas veces si alguien que nos gusta es guap@,exitos@, va a la moda...tendemos a idealizar sus otras cualidades?

Quizás sean los valores sociales, o quizá nuestra propia naturaleza, pero al fin y al cabo sólo cuando desaparece esa admiración inicial somos capaces de valorar a una persona en todas sus facetas...

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